Gina: Él duerme y no lo sabe, pero se está yendo. Me da envidia saber que puede llegar a soñar. Su garrapata poética sanjuanina voy a ser. Algún día yo también voy a soñar y en ese sueño voy a estar bailando la destrucción. Voy a presenciar la desaparición de los rostros que alguna vez amé. Con una sonrisa enorme viendo el desplome final. Voy a vengarme del mundo que me abandonó, sonriente, insómnica y febril. Voy a soñar tanto que me voy a acordar de tu voz. De tu cara. De tus ojos, Lucía. Que todos estos escombros son flores para nosotras dos Lucia. Que me quedé afuera voy a soñar. Que no se me estampó la fiesta contra la cabeza. Que me quedé del otro lado del vidrio. Voy a soñar que salgo y te encuentro y nos vamos al cerro a morirnos juntas en el auto de papá. Qué me podés ver voy a soñar,  Lucía.
Pasa un tiempo. De pronto ingresa todo el sol de la ciudad en el hotel. Gina atónita, duerme de ojos abiertos mirando la pared.
Ocampo: ¿Notás que hay más solcito hoy? Mucho más. Las paredes, Gina, se están poniendo más lindas. El sol le hace bien al mundo. Crecen flores en el hotel.
Fragmento
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